Teoría Política desde Max Stirner. Una aproximación al “Nihilismo Político”

Teoría Política desde Max Stirner. Un aproximación al “Nihilismo Político”

 Iván Adelchi Peña Estada

Uno de los autores más oscuros, más complicados y no reconocidos por muchos, dada la complejidad y el esoterismo que se da detrás de él es Max Stirner. Este autor es considerado por muchos como el iniciador de la “Crítica Radical a la Razón”, uno de los primeros en destruir -la destrucción como algo que te lleva a la comprensión de eso, no en el sentido de ruina, sino arqueológico- el “Proyecto Moderno”, de encontrar sus limitaciones y sus Falsas Promesas. Por desgracia contamos con muy poco de los trabajos de Max Stirner y este pequeño ensayo o aproximación al autor parte de su obra más conocida El único y su propiedad -Der Einzige und sein Eigenthum-.

Pretensión del Trabajo:

Lo que se pretende con el siguiente trabajo es mostrar que dentro del libro El único y su propiedad hay una Teoría -como visión del mundo- de lo “Político”, una forma de puesta en trabajo de ir a los intersticios de lo “humano” para la comprensión de un “Proyecto Moderno” que nos falló desde sus orígenes o como afirma Sloterdijk: “Es un cadáver”.

Pero la forma de hacer Teoría Política -del Deber ser de la acción Política- es una forma en que afirmamos que todo está construido sobre “La Nada” y es aquí lo importante y relevante del trabajo. Muchos afirmaron que El único y su propiedad es un acercamiento a la anarquía y destrucción de las instituciones, aunque a mi parecer es un error, ya que no es un “Nihilismo que desvanece las instituciones”; sino que deseo confrontar sus principios y denunciar el egoísmo o la nada en que está construida. Es una Nada Creadora.

Mi interés es particular y muy claro, es intentar contestar: ¿es posible encontrar y hacer del Nihilismo una forma de Acción Política? ¿Por qué es necesario tener en cuenta esta “Nada Creadora” como visión del Mundo y de lo Humano? ¿Es el Trabajo de Stirner la antesala o el inicio a la crítica radical o profunda, que dota de sentido y fundamento, al Proyecto Moderno? ¿Podemos Hacer crítica con el Trabajo de Max Stirner al concepto de lo “Político”? ¿Es Necesario hacer del Nihilismo como factor una categoría de análisis de nuestro Tiempo?

Introducción y status en el Saber Actual:

Me gustaría iniciar este trabajo intentando contestar la última de las interrogantes: ¿es Necesario hacer del Nihilismo una categoría de análisis de nuestro Tiempo? A simple vista parece boba la pregunta o sin sentido afirmar que necesitamos de la “Nada” para comprender y dar solución a los problemas de nuestro tiempo, pero por otro lado existe una corriente de pensadores -a los cuales me parecen relevantes sus diagnósticos- que “La Nada” como categoría de análisis nos podría ayudar a comprender el status u origen de muchos malestares. Entre ellos Roberto Esposito, Jean Luc Nancy, Leo Strauss, Nietzsche… y muchos más, pero en especial Max Stirner me parece más importante que alguno de ellos, ya que es uno de los primeros, por no decir que el primero -sobre todo en Alemania- entre los años 1840 que observa que el “El proyecto” que habíamos construido había fallado. Y esto se vuelve fundamental para nuestro tiempo, ya que las promesas de un progreso constante, de la reconciliación de nuestros problemas iba a llegar en algún momento gracias a la “Razón Ilustrada”, que lograríamos acabar con el problema del autoritarismo, despotismo e inaugurar el “Imperio de la Ley”; han sido sólo algunas de esas promesas fallidas…

Y creo -porque al igual, como buen posmoderno, no afirmó de forma ontológica algo- que Stirner hace estas preguntas fundamentales que le dan un giro al “status” del Saber y nos permite romper con el paradigma de ese “supuesto” progreso en las ideas y decir: esto no está funcionando. Por ejemplo, en la introducción Stirner afirma:

La Humanidad no se ve más que a sí misma, la humanidad no tiene otro objeto que la Humanidad; su causa es ella misma. Con tal que ella se desenvuelva, poco le importa que los individuos y los pueblos sucumban; saca de ellos lo que tiene que sacar, y cuando han cumplido la tarea que de ellos reclamaban los echa al cesto de papeles inservibles de la Historia.[1]

En primera instancia reconoce los límites de los proyectos civilizatorios que estaban fundados sobre elementos no racionales, que su único objetivo son ellos mismos. Esto es revolucionario, sobre todo en su tiempo, porque no es la crítica de la aspiración de un mejor mundo ni tampoco es la añoranza de un pasado mejor; sino es la actitud crítica de postrarse ante el mundo y hacer de la razón una pasión de capturar “La realidad”.

Por otro lado, es el reconocimiento que son las pasiones o las pulsiones las que permiten entender mejor a lo humano, egoísmo es una actitud humana no es algo que esté ligado estrictamente con la “Razón”, es ese sentimiento de “Propiedad con algo”. -Me gustaría anotar como apunte, que “propiedad” es otro concepto fundamental, ya que un poco que antes que Marx es la necesidad de decir “La acumulación de la propiedad en manos de unos pocos puede ser nociva y generar el no-reconocimiento del trabajo entorno a ella”.

II Vida Humana y Lo Político

“Yo no soy Nada, en el Sentido de que “todo es vanidad”; pero soy la nada creadora, la nada de la que saco todo”.

Con esta frase de Max Stirner comenzaremos el camino a comprender esto para lograr hacer un acercamiento a lo Humano, desde un individualismo claro y muy efectivo. Es un proyecto de “vanidad” decir que algo tiene un sentido intrínseco, válido y universal. Con esta afirmación Stirner posiciona un “ethos”, una condición de la Vida Humana, es la visión de ida y vuelta, dialéctica de lo que construimos: Dios es para Dios, Humanidad es para Humanidad, pero no hay “El otro” muy claro, definido y mucho menos una conformación de la identificación y reconocimientos de Otros o de un más allá.

Stirner es un filósofo que posiciona el actuar del pensar conforme a las facetas del desarrollo Humano, por un lado expone que los niños no hacen frente a un proceso de meditación, de reflexión, sino no es más que una muestra de un actuar creativo y sin límites. Por un lado hace claro que para el niño no existe “nada” que lo limite en su proceso de construcción subjetiva y “Espiritual”, es lo primigenio, puro y transparente: “[...] Más tarde comienza el rudo combate contra la razón y con él se abre una nueva fase de nuestra vida. De niños habíamos vivido sin meditar”

Por aquí es donde tenemos que comenzar la conexión, no es posible construir una proceso de recreación de ida y vuelta de los sujetos, si desde la construcción propia de la infancia no hay un ejercicio de comprensión de lo “Superior”. Ahí es donde nos volvemos servidores, no de nosotros, sino de nuestro “pensamientos” les rendimos culto y somos sus fieles sirvientes: el niño en su consciencia hace que padres sean estructuras o instituciones ajenas a él, con ello el egoísmo se consolida y muestra condición inmanente a lo Político/Social.

“Todo pensamiento inseparable de un objeto no es todavía nada más que un pensamiento absoluto”.


[1] Stirner, pag. 58, 2014