Pensar en rizoma

Pensar en rizoma

Abraham González Montaño

En términos genéricos, el mundo contemporáneo se ha entendido de tres formas distintas con un cuerpo sin órganos cada cual, según la perspectiva de Deleuze y Guattari, donde convergen líneas de fuga y líneas de segmentaridad; procesos de articulación o de simple ruptura, caos, contrariedad, segmentos e intensidades, jerarquías, organismos, etcétera.

Una de esas formas, es el rizoma (propuesta elaborada por los autores mencionados anteriormente), el cual puede ser entendido, como una serie de agenciamientos, donde coexiste tanto la circulación de flujos codificados y sobrecodificados, líneas de segmentaridad o estratificación, como líneas de fuga, movimientos de desterritorialización o anomalías, que se producen entre cualquier nodo o punto dentro del mismo rizoma para producir una multiplicidad de devenires. Estas multiplicidades dentro del rizoma suponen una serie de potencialidades intensivas mediante una serie de flujos y conexiones en un ambiente heterogéneo, sin jerarquía y mucho menos sin positividad o negatividad (plano de inmanencia)  en donde nada más hay relaciones o líneas, conexiones, heterogeneidad en sí, para que el rizoma no se reduzca simplemente a lo uno o a lo múltiple y no devenga en dos o en muchos, sino para que lo uno sea igual a  multiplicidad de multiplicidades (N-1).

Ahora bien, las otras dos formas de cuerpo sin órganos con las cuales se ha entendido el mundo y que contravienen a la anterior, son los siguientes:

  • La forma árbol-raíz: en esta lógica, lo uno deviene dos, y para llegar a dos se presupone una unidad central y última que sustente en tono de pivote toda una estructura arborescente (pongámosle a esa unidad el nombre de Dios o materialismo histórico). Por esto, se instaura una lógica binaria en donde el árbol, es decir la unidad central en donde se desprende todo, imita al mundo, por ello, en este ámbito la raíz deviene en la representación árbol-mundo.
  • Sistema-raicilla: en esta lógica, lo uno deviene muchos, en donde el mundo ya no tiene un pivote tal cual porque la raíz principal es abortada  implantando una multiplicidad de raíces secundarias , sin embargo, este sistema fasciculado sobredetermina la unidad-sujeto que deviene en una dimensión vacía suplementaria, en donde si bien es cierto, el mundo deviene múltiple, éste sistema continua con la idea del speculum mundi o imagen del mundo, pero  ahora en un plano fragmentado (el ejemplo de ello es la concepción weberiana de las verdades particulares).

Las anteriores dos visiones, se contraponen drásticamente al rizoma por las características que aloja éste y con las cuales se constituye, donde podemos dividirlas en cuatro bloques explicativos, pero a la vez configurativos:

  1. Principio de conexión y heterogeneidad:  lo importante aquí no son los nodos o los puntos en sí que comprenden el rizoma, sino las líneas o los agenciamientos que se dan dentro de este sistema abierto, en donde cualquier punto se puede agenciar con otro de muy diferente dimensión o espacio.
  2. Principio de multiplicidad: el rizoma al ya no tener una unidad central que devenga en imagen-mundo, lo uno se metamorfosea en multiplicidad de multiplicidades (lo uno igual a múltiple) en donde estas coexisten entre sí en un plano inmanente; se tocan, se interconectan, se encuentran, se mueven como un motor, como un engranaje, como una fábrica, para producir agenciamientos, los cuales a su vez producirán una serie de devenires. De igual forma, dichas multiplicidades no se dan homogéneamente entre solo individuos, sino también en cúmulos materiales, enunciados, órganos, ambiente, etcétera, donde todo se puede agenciar con todo.
  3. Principio de ruptura asignificante: todo rizoma contiene una cohabitación esquizofrénica entre segmentos, jerarquías, líneas de estratificación, órganos, flujos sobrecodificados, etc., y líneas de fuga, anomalías, líneas de desterritorialización, etc. Cada elemento contiene dentro de su seno la línea de fuga que lo atraviesa pero también la línea de reterritorialización que lo reconstruye, configurando así un sistema abierto que no está plenamente constituido sino que siempre se está construyendo, se rompe,  se rehace. El rizoma es una “mala hierba”.
  4. Principio de cartografía y calcomanía: el rizoma es un mapa, porque permite la circulación de flujos, la entrada por doquier al sistema, es alterable y en constante construcción y modificación, contraponiéndose al calco, que es como una foto, un sistema cerrado, estático, que ocasiona bloqueos, donde se calca algo que se da por hecho (la lógica del árbol es el calco).

Por todo lo anterior, el rizoma también contiene estructuras arborescentes o raicillas; está poblado por mesetas, es decir por intensidades, que no tienen ni comienzo ni fin, en donde el rizoma es un proceso constate de conjunción en donde no vale el “yo soy” sino el “me muevo tanto que ya no importa decir que soy”.

Bibliografía

DELEUZE, Gilles, et. al., “Rizoma: una introducción”, Pre-textos, Valencia, 1988.