¿Qué es la Trata de Personas?

Para la Cátedra Extraordinaria “Trata de Personas” de la Universidad Nacional Autónoma de México, la trata de personas es una forma de violencia extrema que en mayor medida trasgrede los derechos y las libertades fundamentales de las personas, cuya existencia está vinculada a contextos culturales, a la discriminación, a la expansión de otras múltiples y diversas violencias, a las desigualdades, a una cultura de género inequitativa y patriarcal, a instituciones débiles, a altos niveles de impunidad y corrupción, es decir: a un Estado sin las capacidades para dar vigencia al mandato contenido en el artículo 1º constitucional relativo a la obligación de todas las autoridades para reconocer y respetar los derechos humanos de toda la población.

El estudio del fenómeno de trata de personas resulta una tarea difícil y compleja. No existe consenso sobre la magnitud real del problema a nivel nacional ni internacional, debido a que para su medición han sido utilizadas metodologías muy diversas, además de las dificultades que implica la propia naturaleza del fenómeno para su cuantificación. Por lo tanto, difícilmente se podrá tener un cálculo certero dada la poca disponibilidad de estadísticas confiables y el alto nivel de no denuncia (Fuentes, 2017).

De ahí que las cifras estimadas sean abruptamente distintas. Actualmente, la diferencia respecto del número de víctimas estimadas en todo el mundo es equivalente a 20 millones, pero oscila entre 21 y 48.5 millones de personas sometidas a alguna modalidad de trata (Fuentes, 2017). Lo mismo ocurre en México, el “Informe sobre Trata de Personas 2017” de la Oficina para Observar y Combatir la Trata de Personas, del Departamento de Estado de los EE.UU. señala que en 2016 el gobierno mexicano identificó a 740 víctimas de trata de personas, de las cuales 707 eran víctimas de explotación sexual, 15 de explotación laboral, 14 forzados para participar en grupos criminales, dos en prácticas análogas a esclavitud, uno en condiciones de esclavitud y uno más en mendicidad forzosa (Departamento de Estado de los EE.UU., 2017). Asimismo, el Informe Anual 2015 de la Comisión Intersecretarial reportó que en 2015 se identificaron 2,013 víctimas de trata de personas, mientras que en la “Tabla Resumen” de este mismo informe se reportaron 6,655 víctimas identificadas, es decir, 4 mil víctimas más. A su vez, en el apartado de Separata: Estadística de sentencias por delitos en materia de trata de personas 2009-2015, del mismo informe, se reportaron tan sólo 439 víctimas identificadas.

Otro factor que dificulta el estudio certero del fenómeno, es la cifra negra (ENVIPE, 2017): 93.6% de delitos no denunciados o que no derivaron en averiguación previa, lo que significa que menos de 7 delitos de cada 100 son denunciados o derivan en un proceso judicial. Dado que la única huella observable en el crimen de la trata de personas es la desaparición de la víctima, puede pensarse en la existencia de una cifra negra todavía mayor (Fuentes, Banegas y Regules, 2016).