Presentación

En julio de 2004, durante el gobierno de Vicente Fox, se publicó el acuerdo de Política de Transición a la Televisión Digital Terrestre, el cual fijaba el 31 de diciembre de 2021 como el plazo para que todas las empresas de televisión concluyeran la mudanza de las transmisiones analógicas a las digitales (el llamado apagón analógico). Sin embargo, en mayo de 2012, el gobierno de Felipe Calderón decidió apresurar este proceso y dispuso el 31 de diciembre de 2015 como fecha límite para poner fin a las transmisiones analógicas en México. A partir de entonces, la confusión y las trabas económicas y sociales para la transición no han sido menores. Con la fecha encima y ya con la experiencia del apagón analógico en ciudades como Tijuana en 2013 y recientemente en Monterrey, el debate sobre la viabilidad y condiciones para concluir en el tiempo estipulado el proceso se ha recrudecido. De ahí que resulte relevante hacer un alto y tratar de entender los beneficios y posibilidades que promueve un cambio tecnológico como éste. En nuestro número más reciente presentamos un texto de Jorge Bravo en el que se explica a detalle el origen y progreso del apagón analógico en el mundo, así como los estándares y circunstancias de algunos países que ya han hecho la transición. Pone a Japón como punta de lanza del debate en torno a la televisión digital y explica el procedimiento que ha seguido este país comparando su estándar de televisión digital con el que Estados Unidos y algunas naciones europeas eligieron, todo con el fin de preguntarse sobre las condiciones y necesidades bajo las cuales debería implementarse en México.

Este cambio tecnológico, así como las nuevas prácticas sociales que traerá consigo, no son hechos aislados y por tanto merecen la atención y análisis de la academia para tratar de entender cuál es su verdadera magnitud. Fernando Peirone, uno de los investigadores argentinos con mayor experiencia en los debates sobre las nuevas tecnologías, consciente de la emergencia de este nuevo contexto socio-tecnológico, así como de los nuevos patrones culturales que de éste emergen, nos entrega un texto en el que cuestiona el rol de las ciencias sociales, así como la metodología y los instrumentos teóricos frente a estos fenómenos. Propone que como premisa se debe especificar el tipo de cambio por el que atravesamos con el fin de ampliar los marcos interpretativos en su estudio.

Respecto a esta ampliación de los marcos, Olmo Balam Juárez nos habla en su reseña sobre el libro Máquinas de vanguardia de Rubén Gallo. En ella pone énfasis en que un vacío importante de los estudios en comunicación se encuentra en los pocos objetos a los que la mayoría presta atención -el cine, la televisión y en años recientes el internet-. Por eso destaca a Gallo como parte de la historia de la comunicación, pues en su libro hace un recorrido que va desde los murales de Diego Rivera hasta los estadios gigantes como medios masivos, y explora cuáles han sido los efectos que estos medios, junto a otros como la máquina de escribir, la radio o la fotografía, han tenido sobre la literatura y el arte mexicano en general.

Abraham Hawley reseña Sociofobia, un trabajo en el que su autor, César Rendueles busca analizar la sociedad a partir de una visión crítica del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (las TIC). Rendueles para nada niega las posibilidades y ventajas que las nuevas tecnologías pueden aportar a los cambios políticos, sin embargo, es muy claro en su postura: los problemas sociales son tan complejos que resulta absurdo que la tecnología los resolverá por sí misma.

David Lozano expone en su texto de investigación la importancia de pensar en las ventajas que la tecnología y los productos culturales ofrecen para la educación. Explora la posibilidad de que los estudiantes adquieran mayor familiaridad con los conceptos políticos a partir del consumo de programas de televisión o series que los resalten o sirvan como referentes. Aunque es cauto con los resultados, Lozano no niega la posibilidad de que este tipo de herramientas generan un mayor interés en ciertos temas de la vida política, así como un incremento de cualquier tipo de participación política.

Continuando con el tono festivo por la nueva colección de comunicación del Fondo de Cultura Económica, Thania Aguilar escribe una reseña sobre el libro “Muy buenas noches” de Celeste Gónzalez, un estudio en el que, a partir de las notas periodísticas de los principales noticiarios durante las décadas de 1950 y 1970, se muestra el desarrollo histórico de la televisión en México, poniendo énfasis en el modo en que se articula el discurso, así como los intereses a los que responde. Este libro da cuenta de que, pese a que el objeto de estudio de la comunicación cada vez se nutre y se amplía más, los análisis de medios o de discursos todavía guardan vigencia. Prueba de ellos es el texto de que cierra esta entrega, en el que los investigadores José Gabriel Fernández Fernández y Esther Martínez Pastor hacen un análisis de la forma en que varios periódicos españoles cubren la Ryder Cup, una competencias de golf que si bien debería pertenecer a la sección deportiva de esos diarios podría tener mucha más relevancia en otros terrenos informativos como aquellos de carácter económico y social.

Noviembre, 2015