El desengaño del ciberfetichismo

Abraham Hawley Suárez*

Sociofobia_RacRendueles, César (2015). Nike Air Max 2016 Heren wit Sociofobia, México: DEBATE, 208pp.

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La producción cultural de una sociedad puede ser entendida como la objetivación del espíritu de los seres humanos que vivieron en un lugar y tiempo específicos. Al hablar del término cultura, la poesía, los ritos sacros, la música, el arte o la alta gastronomía son algunas de las nociones que con más frecuencia se vienen a la mente. En ese sentido, no es fácil evadir la tentación de creer que por tales elementos los hombres y mujeres de diversos momentos históricos serán recordados.

No obstante, no son menos culturales —y, por tanto, no son menos humanas— las prácticas que pertenecen, más bien, a la dimensión de la cotidianidad. De hecho, si un individuo ajeno a la especie humana se diera cita en este planeta en los agitados años de este siglo XXI, quizás sería más probable que se forjara una idea más precisa de quiénes son los actuales habitantes de la Tierra a partir de su mundanidad.

De manera análoga a quien se sustrae de un fenómeno para poder reflexionar sobre él, César Rendueles, joven sociólogo y filósofo español, decidió analizar a las sociedades del nuevo milenio a partir de algo que les es en demasía familiar y cercano: las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Comprendiendo que la tékne es una producción exclusivamente humana y, por tanto, una manifestación de su cultura, este escritor decidió adentrarse en el mundo de los sujetos contemporáneos, fetichistas de la tecnología, para profundizar sobre los más acuciantes problemas de fondo de sus realidades política y social.

Sociofobia. El cambio político en la era de la utopía digital es un título sugerente que hace pensar que la obra estará principalmente avocada a dar razón de cuestiones estrictamente tecnológicas en continuidad a trabajos como los de Theodore Roszak. nike air max pas cher Así, el lector apresurado y poco precavido podría no llegar a captar el auténtico leitmotiv del autor y perderse en un mar de datos anecdóticos y críticas no siempre claramente articuladas sobre fenómenos como las plataformas digitales de interacción, la cooperación 2.0, la piratería online o el copyleft.

Sin embargo, en la argumentación de Rendueles subyace una corriente de pensamiento que no necesariamente está vinculada –al menos de forma evidente– con los estudios sobre internet y tecnología. nike air max Hollister En realidad, sería más preciso categorizar el texto de este ensayista como una crítica a las sociedades en las que el mercado se erige como su principio cuasiomnipotente de organización.

¿De qué manera ese planteamiento guarda relación con el ciberfetichismo? La utopía digital insinúa que, con base en el progreso tecnológico (en específico, el de las telecomunicaciones), los gobiernos, organizaciones e individuos del presente y el porvenir habrán de encontrar la solución para sus problemáticas de mayor gravedad.

Así, los optimistas de la tecnología no escatiman en hacer afirmaciones como que Facebook o Twitter son mecanismos ideales para fortalecer los vínculos entre los individuos de diferentes comunidades. Bajo tales supuestos, no hace falta quien afirma que la Primavera Árabe fue producto de tales redes de interacción, por ejemplo.

Sin embargo, Rendueles no duda en denominar a tal clima de alta expectación digital como utopía digital. Retomando la definición etimológica de utopía (οὐτοπία, es decir, lo que no tiene lugar y, por consiguiente, no posee temporalidad ni realidad), se entiende que las esperanzas de que las más altas aspiraciones sociales hallen solución vía internet y las TIC son irreales en la medida en que ignoran las causas por las cuales se originaron las contrariedades de la actualidad.

La tesis que se sostiene en la obra es que los principales problemas de inequidad e injusticia en el mundo globalizado se dan a partir de la mercantilización de las sociedades, la cual las deja en un estado de sociofobia. air max pas cher En contra de lo que dicen las estrategias publicitarias de las redes digitales de interacción, Rendueles (2015, p. Nike Flyknit Uomo 96) afirma lo siguiente: “Internet no ha mejorado nuestra sociabilidad en un entorno postcomunitario, sencillamente ha rebajado nuestras expectativas respecto al vínculo social”. Kanken 20L Consiguientemente, las sociedades del siglo XXI estarían caracterizadas por el individualismo, las relaciones de vínculos difusos, la fragmentación de la personalidad y la desorientación en la determinación del sentido de la vida de cada individuo.

El ensayista español ubica la génesis de este fenómeno en la instauración del comercio como el tipo de relación social por excelencia de las sociedades capitalistas y postcapitalistas. fjällräven kånken No.2 Advierte que, para evadir los riesgos de un conflicto abierto nacido de las diferencias políticas y culturales, en Occidente, se dio primacía a las relaciones sociales superficiales propias de las actividades mercantiles, esto es, al “dulce comercio”:

El comercio cura los prejuicios destructores. Es casi una regla general que allí donde hay comercio hay costumbres apacibles […] Es una suerte para los hombres encontrarse en una situación en la que, mientras sus pasiones los impulsan a ser malvados, sus intereses los impulsan en sentido contrario (Montesquieu en Rendueles, 2015, p. nike chaussures pas cher 94).

Bajo tal premisa, la estabilidad política y la armonía de los grupos humanos estarían garantizadas en la medida en que tuviera lugar una deflación de las expectativas del vínculo social. De acuerdo con Max Weber (2011, p. chaussures de foot adidas 248), la búsqueda de la riqueza, que debía pesar como un manto sutil en los hombres puritanos precursores del capitalismo, se convirtió en un caparazón duro como el acero que generó una nueva clase de individuos, “especialistas sin espíritu, hedonistas sin corazón”.

De esta forma, las comunidades vaciadas de espíritu darían lugar a la tendencia al resquebrajamiento de la solidaridad pública y la emergencia de vínculos interpersonales cada vez más endebles. De acuerdo con el autor español, es natural que, en tal estado de las cosas, las plataformas digitales –en donde las relaciones entre followers no implican mayor compromiso que un clic– resulten tan atractivas. Marcus Mariota Oregon Jerseys El altruismo digital se sostiene bajo los mismos principios del placer propio que caracterizan al egoísmo. La desconfianza hacia la adherencia profunda a diversas posturas ideológicas no supone una merma en los ideales de liberación de los contemporáneos; siempre queda la libertad de decidir qué se consumirá.

El trabajo de Rendueles no niega las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación para la transformación política; empero, se esfuerza en hacer notar que es ingenuo creer que tales adelantos son independientes del contexto social. Los problemas de la actualidad son, de origen, demasiado complejos como para que un ordenador los pueda resolver. La posibilidad de encontrar alternativas a las dificultades de la actualidad no se supedita tanto a los medios que tienen los individuos para articularse en torno a un fin común como al interés que poseen para hacerlo y sus expectativas sobre lo que puede ser una sociedad sin sociofobia.

Referencias

Rendueles, C. (2015). Sociofobia. Asics Gel Lyte 5 Pas Cher El cambio político en la era de la uotpía digital. México: Penguin Random House Grupo Editorial.

Weber, M. Kanken No.2 (2011). mochilas kanken baratas La ética protestante y el espíritu del capitalismo. (F. goedkoop nike air max 2016 Gil-Villegas, Ed., & L. Kris Bryant Authentic Jersey Legaz-Lacambra, Trad.) México: Fondo de Cultura Económica.


* Abraham Hawley Suárez es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Adidas Superstar Heren Actualmente colabora en el Seminario Interdisciplinario de Comunicación e Información de la UNAM y en la consultoría Stratós Investigación & Comunicación.