Noticiarios e historia: “Muy buenas noches”: México, la televisión y la Guerra Fría

Thania Aguilar Ramos*

Buenasnoches_RACGónzalez Bustamante, Celeste (2015). “Muy buenas noches” México, la televisión y la Guerra Fría. Pref. de Richard Cole; trad. de Jan Roth Kanarski. nike air max 2017 dames wit México: Fondo de Cultura Económica, 276pp.

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Probablemente, la mayor virtud del estudio realizado por la especialista en historia y desarrollo de los noticieros televisivos y medios de comunicación latinoamericanos de la Universidad de Arizona, Celeste González de Bustamante, sea el minucioso trabajo de recopilación e investigación documental que presenta en “Muy buenas noches México”: México, la televisión y la Guerra Fría (2015), libro editado dentro de la recién inaugurada Colección de Comunicación del Fondo de Cultura Económica.

Celeste González encuentra la manera de narrar el desarrollo histórico de la televisión en México a través de las notas periodísticas en los noticieros al aire, entre 1950 y 1970, los cuales fueron los principales encargados de difundir los acontecimientos más influyentes del siglo XX. Fjallraven Kanken Classic

Desde poco antes del nacimiento de la televisión en el país —que incluye episodios como los viajes de exploración que Guillermo González Camarena y Salvador Novo realizaron para determinar el modelo de televisión extranjera más conveniente para un país novato en la nueva tecnología como lo era México— hasta el fatídico desenlace del 2 de octubre del 68 y las movilizaciones sociales gestadas en los primeros años de la década de los 70, la autora rescata una cantidad considerable de guiones televisivos y material audiovisual que dan cuenta de la forma en que fueron presentados al público los eventos, nacionales e internacionales, que marcaron un hoyo en la historia.

La valía del material recopilado por González de Bustamante proviene de su diversidad de fuentes. Chaussures Nike Y es que no sólo se limitó a visitar los archivos históricos de instituciones como la UNAM (el Archivo Histórico del IISUE, la Biblioteca y la Hemeroteca Nacional), o recintos como la Biblioteca Mexicana de la Fundación Miguel Alemán, el National Security Archive o el Vanderbilt Television News Archive en Estados Unidos; también tuvo la oportunidad de revisar —en “un acceso sin precedentes” (p. goedkoop nike air max 2016 29), según sus propias palabras– los archivos de Noticieros Televisa, almacenados en las instalaciones de Chapultepec y el Estadio Azteca.

Es a partir de esto que la autora puede reconstruir una serie de momentos históricos, donde lo importante será examinar cómo se articula el discurso de las notas y bajo qué intereses. C.J. Wilson Baseball Jersey Porque si hay algo claro para González es que todo mensaje informativo que se transmitía por televisión (incluida su ubicación dentro del noticiero) obedecía a las ambiciones de cierto grupo dominante.

Es por eso que la estructura de cada capítulo se concentra en analizar sus estudios de caso desde puntos específicos. Kanken 16L Primero, la relación del Estado con la empresa que detentaba el monopolio televisivo: Telesistema Mexicano. Como resultado de su búsqueda, y contrario a lo que se podría pensar, González de Bustamante afirma que Telesistema Mexicano no era una simple “máquina propagandística” del gobierno. Nike Air Max 2016 Dames wit Es un hecho que existen momentos donde el contenido televisivo favorecía la imagen de algunas figuras políticas, sobre todo la del presidente en turno. Sin embargo, los intereses de tipo comercial de productores y editores también solían dirigir la barra de noticias y el tono en el que éstas eran presentadas. Lo que Celeste González no pierde de vista es que el interés económico siempre ha sido un factor determinante en el desarrollo de la industria mediática.

El papel de la televisión en la construcción de una identidad nacional, instigada sobre todo desde la torre gubernamental, también es un punto que la autora subraya. La transmisión de las celebraciones patrias, la apología de los diplomáticos mexicanos y los altos ejecutivos por televisión, los partidos de futbol y las corridas de toros, le permitieron a los mexicanos reafirmarse como parte de una nación que, 200 años después de su independencia, aún no lograba consolidarse identitariamente. Air Jordan 14 Uomo Por otro lado, las teletradiciones, como denomina la autora estas transmisiones, también ayudarían a definir y estandarizar el modelo televisivo de noticias que se extendería a varias décadas. Fjallraven Kanken No.2

Nike Air Max 2017 schoenen Por último, en cada uno de los capítulos, la autora también resalta la autonomía cultural.

Es importante aclarar que el objetivo de “Muy buenas noches México” descansa fuera de la reconstrucción histórica per se. El análisis del poder y su relación con la cultura mediante los cinco estudios de caso es el interés principal —la cobertura de el movimiento de los trabajadores ferrocarrileros en 1950 y la Revolución cubana en el 59; los viajes presidenciales de Cárdenas y López Mateos al extranjero y las visitas de otros jefes de Estado a México (entre ellos el presidente estadounidense Dwinght Eisenhower y el vicepresidente soviético Anastas Mikoyan) en 1959; la carrera espacial durante la Guerra Fría, (que comienza con el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1 y termina con el aterrizaje del Apolo 11 en la superficie lunar); la masacre del 68 y la edición número 19 de las Olimpiadas ese mismo año; y, finalmente, las elecciones presidenciales y la Copa Mundial de futbol realizadas en México en 1970.

Para alcanzar tal objetivo, González retoma los planteamientos de Jesús Martín-Barbero y Jackson Lears cuando hablan de la hegemonía cultural. Cheap Nike Air Max Trainers 2017 En “Muy buenas noches México”, prestar atención al proceso en el que los grupos sociales aprehenden las ideas y las creencias de la clase dominante (p. 23) es importante porque la introducción de la televisión en la sociedad mexicana de los años 50 propició un cambio de paradigma, que modificaba sobre todo la dinámica cotidiana en dos sentidos: primero, en la forma como se representaba el mundo en los medios de comunicación, que hasta entonces sólo conocía la radio y la prensa escrita —“Los primeros noticiarios de la televisión funcionaban como una suerte de ventana microcósmica” (p. 25)—; y segundo, en la manera en la que el espectador interpretaba esas representaciones.

Por esa razón, su análisis del poder hegemónico se bifurca en dos niveles: el nacional y el internacional. Chaussures Under Armour Pas Cher Por un lado, examina el grado de influencia que tenía la hegemonía extranjera sobre el Estado mexicano y los medios de comunicación; por otro, y como una especie de vínculo al primer nivel, se interesa por la forma en la que el Estado interfería e influía en los medios de comunicación —la televisión— y, a su vez, en los ciudadanos expuestos a sus contenidos.

La inquietud principal de la autora se encuentra en esa idea, pues considera que los límites de la hegemonía cultural de la televisión, durante la Guerra Fría y la época dorada del priismo en México, se hacen perceptibles bajo el concepto de autonomía cultural (p. Goedkope Nike Air Max 90 23). Éste refiere a la capacidad que les permitía, tanto a los gobiernos nacionales como a los televidentes enfrentados a los poderes hegemónicos —Estados Unidos y la televisión respectivamente—, consentir y, a veces, resistir ese poder. Es decir, los límites de la hegemonía cultural eran visibles en tanto los televidentes y el gobierno mexicano tenían un resquicio de voluntad plena que les permitía discernir y tener un criterio propio, independientemente de los mensajes televisivos a los que fueran expuestos.

Por eso es tan importante que el piso teórico sobre el que levanta su investigación sea “un marco teórico llamado marco híbrido” (p. 27): Una combinación entre el concepto de hibridez cultural, próximo a Martín-Barbero y García Canclini, y el Framing de Robert Entmann, que consiste, en términos generales, en un análisis de la selección del contenido informativo de los medios para observar qué temas son tanto significados como relevantes. Probablemente uno de los principales baches de la autora sea el poco espacio que le dedica al desarrollo explícito de esta idea: no existe un lugar dedicado a extender este concepto[1]. Detallar lo anterior se vuelve una cuestión fundamental para entender la intención de la investigación que González presenta. Sobre todo porque sin ella el libro funciona como un relato histórico bien documentado.

En otro trabajo, donde también se encarga de estudiar contenidos televisivos durante la Guerra Fría, la autora explica la dinámica de los marcos híbridos. Menciona que las herramientas metodológicas del historiador son de gran utilidad para poner en perspectiva el examen detallado de los guiones de noticias; desde sus condiciones de producción, contenido e interpretación. De ahí que la investigación documental en “Muy buenas noches México” sea la protagonista. Nike Air Max 2016 Dames Zwart Esto permite un margen de negociación entre individuos y medios de comunicación que hace que los marcos puedan ser vistos como un ciclo, y no como un intercambio unilateral[2].

Sin embargo, los puntos débiles de “Muy buenas noches México” no sólo se encuentran en el poco desarrollo teórico con el que le da solidez argumentativa a su investigación. Por momentos, y siempre derivado de lo anterior, parece que las interpretaciones del material recopilado se sustentan en el aire. Sobre todo las que tienen que ver con la autonomía cultural. Baskets Under Armour Pas Cher Aunque algunos estudios de caso logran mostrar de forma más concisa los límites de la hegemonía cultural, (el caso de los medios alternos usados durante las manifestaciones de 1968 o la información distribuida entre la sociedad civil, que posteriormente derivó en el levantamiento de los maestros como signo de apoyo a los huelguistas ferrocarrileros, funcionan como buenos ejemplos) otros se limitan a afirmar sin exponer argumentos.

Por ejemplo, en su revisión acerca de los telediplomáticos, la autora afirma que personajes políticos como Mikoyan, Cárdenas, Eisenhower y López Mateos concebían la televisión como una herramienta para promover sus agendas durante la Guerra Fría (p. 144). Adidas NMD Heren Sin embargo, ya antes había hablado de que el interés económico era un elemento de mucha importancia al momento de generar los contenidos noticiosos. Sucede algo parecido cuando asume que las audiencias percibían los mensajes informativos de una forma específica.

Independientemente de las inconsistencias que puedan llegar a presentarse, no cabe duda que el trabajo de Celeste González de Bustamante es un excelente material de consulta para quien esté interesado en el desarrollo histórico de la televisión en México.


[1] Cosa que sí realiza en otros artículos. nike tn requin pas cher Véase Celeste González, Hot Rockets and Cold War: Mexican Television News, 1957-1969. new balance homme rouge air max 1 pas cher Brazil International Journalism Conference. Porto Alegre, 2006.

[2] Ibid, p. Maglia DeMarcus Cousins 4-5 : “What hybridity of framing allows that other theoretical frameworks do not is a negotiation between the individual and the media. Hybridity of framing, in other words, views the process of news production and interpretation as a cycle, rather than starting at one point and ending at another. The author employed the standard tools of the historian such as archival research with a goal of looking for both continuity and change. In addition, the methodology included examining the news scripts in terms of production, content, and interpretation. Using these analytical categories helped put the documents into historical context, which allows an empirically based picture of the early television news industry to emerge.”


*Thania Aguilar Ramos es pasante de la carrera de Ciencias de la Comunicación. Colaboró en la publicación electrónica Pensar en Revueltas: «Los ensayos sobre México».