Las prácticas artísticas en las ciencias sociales se experimentan como un espacio de expresión estética y de producción de saberes sociales, políticamente críticos y emancipatorios. Éstas son catalizadores de reflexión y producción de saberes, desde el cuerpo individual y colectivo, en diálogo con las distintas luchas.
Se buscan propiciar las traducciones interculturales que potencien las capacidades revolucionarias de las poblaciones marginadas. Como espacio alternativo de encuentro y construcción de acuerdos vinculados a los territorios, entre movimientos anticapitalistas, antiheteropatriarcales y antirracistas/anticolonialistas.
Nos mueve la convicción de que estos procesos requieren de encuentros y acciones conjuntas. Las dimensiones corporal, afectiva, emocional, estética y artística, junto con el trabajo intelectual crítico y propositivo, son consideradas como fundamentales para la producción de identificaciones consistentes.
